CONTRA ESPIONAJE

 

El contra espionaje o contra inteligencia

es la actividad de evitar que el enemigo obtenga información secreta, tales como la clasificación y el control cuidadoso de información sensible y crear desinformación.

El contra espionaje está dirigido contra contra el sistema de espionaje de un enemigo, por ejemplo reclutando agentes en órganos de inteligencia extranjera.

De hecho, en la actividad empresarial también hay información de alto valor y que se intenta mantener en secreto. Es en este contexto en el que existe el espionaje industrial, cuya finalidad principal es el robo de información con un objetivo económico.

El motivo del secretismo en ciertas actividades industriales o empresariales es evidente: que la competencia no conozca las intenciones de una entidad (por ejemplo, en relación con una patente industrial o con el diseño de un modelo de automóvil). Este tipo de información puede ser tan valioso que genera el espionaje industrial. De alguna manera, el espionaje industrial podría definirse como la guerra sucia en el ámbito empresarial.

 

La seguridad de los datos es tan vital en las empresas que cada vez se imponen medidas para evitar el acceso de espías a la información. En este sentido, se guarda la información (se encripta) de tal manera que no sea accesible para potenciales espías, también conocidos como ciberpiratas.
 

Muchas empresas no reconocen haber sido espiadas, pues hacerlo supondría un desprestigio o una pérdida de confianza de sus clientes. Normalmente los ciberataques se ocultan porque admitirlos supondría una desventaja en la estrategia empresarial.
 

En la actualidad la información está grabada en formato digital y esto supone un botín muy atractivo para los hackers, expertos informáticos que también pueden dedicarse al espionaje. Para prevenir este tipo de ataques las empresas intentan crear espacios de información seguros. Así, si un producto exclusivo no está suficientemente protegido su exclusividad se debilita e incluso puede desaparecer, ya que es susceptible de ser copiada por alguna estrategia del espionaje industrial.

El espionaje industrial como actividad busca información muy relevante: quiénes son los mejores proveedores, qué clientes son los más interesantes, cuál es el margen de beneficio de un producto o cuál es el nuevo proyecto de una empresa.

 

Cuando se descubre un espía, las agencias de la contraespionaje generalmente se autorizan formalmente para arrestar a sospechosos del espionaje, pero es a menudo más productivo vigilar cuidadosamente a ellos para ver lo que saben, adónde van, y con quién hablan. Además, la desinformación se puede utilizar para engañar a las organizaciones hostiles (tales como grupos terroristas) o a los espías y a sus patrocinadores de los países hostiles, o hacer que cesen sus actividades si creen que su información ha llegado a ser no fiable y/o se ha comprometido su secreto. Las actividades del espionaje y de la contravigilancia ocurren no sólo entre los gobiernos, también pasa entre las industrias así como en lo criminal y, según lo indicado antes, en los grupos terroristas.